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GMAT: claves en torno al examen de acceso a los mejores MBA

Es el examen más temido y un requisito indispensable para acceder a las mejores escuelas de negocio del mundo. Te desvelamos todos sus secretos y las claves para ganarle la partida al GMAT. También te presentamos dos nuevas pruebas que se han lanzado recientemente para posicionarse como alternativa al que de momento goza de la exclusividad entre las escuelas de prestigio.

Redacción WayToMBA
No extraña que sea el examen más temido, cuando de él pende cada año el ser o no ser en lo académico y profesional de, nada menos, que 270.700 jóvenes. El GMAT (siglas en inglés para Graduate Management Admission Test) es un examen estándar tipo test que tiene como principal objetivo medir las habilidades matemáticas, verbales y analíticas de candidatos aspirantes a cursar una formación en el ámbito de los negocios. El uso de la palabra ‘formación’ en lugar de la sigla más concisa de ‘MBA’ tiene su sentido, ya que este examen se utiliza como herramienta de selección también en programas distintos a los Master in Business Administration, que no obstante son con diferencia los programas que más recurren a la prueba para seleccionar a sus candidatos. Con todo, el Graduate Management Admission Council -la institución que gestiona el GMAT- ha constatado en un estudio reciente que algo menos del 20% de las calificaciones obtenidas por los examinados se remiten a programas que no son MBA, generalmente doctorados. Sin embargo, esta es una opción cada vez más en desuso por los estudiantes no estadounidenses.

Las capacidades que valora el GMAT son aquellas que el candidato ha ido adquiriendo a través de la educación y la experiencia laboral durante un largo periodo de tiempo, centrándose exclusivamente en las ya mencionadas. En este sentido, es importante saber que el examen no evalúa aspectos como conocimientos de negocio, aptitudes laborales, contenidos concretos de los estudios universitarios, habilidades subjetivas como la motivación o creatividad, ni ningún talento o conocimiento relativo a otras áreas específicas. Y esta se ha convertido precisamente en un arma arrojadiza frecuentemente utilizada contra este test por quienes consideran que no es suficientemente completo para medir las capacidades de los candidatos a entrar en una escuela de negocios.

¿Por qué lo usan las escuelas?
Cualquier persona que en algún momento haya pensado presentar una solicitud a una escuela de negocio probablemente sabe que uno de los requisitos comunes a muchas de ellas es el envío de la puntuación obtenida en el GMAT. Cabe preguntarse qué es lo que hace que dicho examen sea tan ampliamente utilizado por los centros como herramienta de selección de candidatos hasta el punto que el número de personas que en 2007 se sometieron a su veredicto aumento un 12,03% con respecto al año anterior.
Y desde luego, sentido no le falta si tenemos en cuenta el creciente interés que despierta en todos los rincones del planeta el máster que mejor abre las puertas del éxito profesional. Así es como los centros más deseados, independientemente de su ámbito geográfico, reciben cada año miles de peticiones de admisión, provenientes de muy diversos países, culturas y bagajes académicos desiguales, al igual que sucede con la experiencia profesional, también muy dispar. Lógicamente, elegir lo mejor entre semejante mezcolanza constituye una tarea imposible de abordar con garantía de objetividad.
Una de las características que convierten al GMAT en la prueba comparativa más adecuada para candidaturas tan heterogéneas es, en primer lugar, su total accesibilidad y alcance internacional. Actualmente, está implantado en 150 países y desde GMAC están haciendo esfuerzos para llegar a los lugares donde todavía no tienes centros instalados. Valiéndose de una combinación de centros de examen permanentes y móviles, cualquier aspirante, sin importar su situación o procedencia, puede realizarlo sin necesidad de largos desplazamientos. Además, el éxito va a depender fundamentalmente del candidato, como corresponde a una prueba centrada en medir capacidades de tipo cognitivo e intelectual y que tiene como consigna brindar a todos los aspirantes las mismas oportunidades.
Igualdad ante todo, es lo que viene fomentando desde hace 50 años la organización creadora de la prueba, que actualmente gestionan en su nombre Pearson VUE y ACT. Tanto es así que el GMAT ha sido analizado y modificado en repetidas ocasiones para garantizar su fiabilidad a la hora de predecir el éxito del alumno durante el primer año o a medio transcurso de un programa MBA.
La validez del GMAT como instrumento de predicción parte del análisis de la relación estadística existente entre la puntuación en él obtenida y la media alcanzada en el primer año de un MBA (o mitad del programa). Inevitablemente, siempre existen variables no evaluables, como la motivación o el tiempo dedicado al estudio, que sin duda influirán de forma notable sobre el futuro discurrir académico del alumno. Con todo, el GMAT sigue considerándose actualmente la herramienta más certera de las que se tiene experiencia.
¿En qué consiste el examen?
El GMAT se estructura en tres partes:

Una primera de redacción analítica (Analytical Writing Assesment o AWA), una segunda denominada sección cuantitativa (Quantitative Section) y en tercer lugar, la sección verbal (Verbal Section). La prueba con que da comienzo el examen, Analytical Writing Assesment, está diseñada para medir la habilidad de razonamiento crítico y la comunicación de ideas del candidato. Se divide en dos secciones: análisis de un tema (Analysis of an Issue) y análisis de un argumento (Analysis of an Argument). En la primera de ellas, se pide al examinado un análisis del tema propuesto y que exprese su opinión acerca del mismo. Dado que lo que se evalúa es la facultad de explorar el entramado de un tema concreto y adoptar una posición, no existen respuestas correctas o incorrectas. El tiempo máximo para completar este ejercicio es de 30 minutos.
A continuación y sin descanso intermedio, da comienzo el Analysis of an Argument, prueba en la que los candidatos deberán desentramar el razonamiento que se esconde detrás del argumento expuesto y redactar una crítica del mismo. En esta ocasión el alumno no deberá ofrecer su opinión sobre el asunto en concreto, ya que en este caso lo que se pretende es medir la capacidad de formular una crítica apropiada y constructiva de una conclusión basada en una línea de pensamiento concreto. Al igual que en el anterior, el tiempo para este apartado es de 30 minutos.
Tras un descanso opcional de cinco minutos, comienza la segunda parte del examen. Se trata de la sección cuantitativa (Quantitative Section), en la que se medirán las habilidades matemáticas básicas del aspirante, así como su comprensión de conceptos elementales y la capacidad de razonar de forma cuantitativa, resolver problemas e interpretar gráficos. La prueba comprende dos tipos de preguntas de respuesta múltiple, uno de ellos relacionado con la resolución de problemas y otro con lo que en inglés se denomina “Data Sufficiency”. Este segundo modelo consiste en decidir si se ha proporcionado información suficiente para resolver el problema en cuestión. Más que habilidades matemáticas, lo que se evalúa es la capacidad de extraer conclusiones lógicas y reconocer cuáles son los datos relevantes de una información.
En esta sección, ambos tipos de preguntas se presentan mezcladas y los conocimientos necesarios para completarlas correctamente son aritméticos, de álgebra elemental y conceptos generales de geometría. Al final, se trata de medir las habilidades matemáticas básicas, la comprensión de conceptos matemáticos elementales y la capacidad de razonamiento y resolución de problemas cuantitativos del candidato. La duración de esta parte del examen es de 75 minutos y el número de preguntas asciende a 37. Los resultados se miden de cero a 60 puntos y las notas por debajo de los siete puntos y por encima de los 50 no son muy habituales.
Después de otros cinco minutos de descanso, comienza la última parte del examen: la sección verbal o Verbal Section. En este caso, las capacidades que se evalúan son lectura y compresión de material escrito, razonamiento y ponderación de argumentos y corrección de un texto de acuerdo con el inglés estándar. Las cuestiones planteadas -41 en total- son de tres tipos: lectura y comprensión, razonamiento crítico y corrección sintáctica. El tiempo máximo dedicado a la prueba es de 75 minutos.
Las preguntas de lectura y comprensión (Reading Comprehension Questions) se realizan sobre párrafos de unas 350 palabras, cuyo tema principal puede estar relacionado con diversas áreas como la sociología, la física, la biología o los negocios. La respuesta a todas ellas se encontrará o podrá inferirse de la lectura del texto. Lo que se busca, en definitiva, es evaluar la habilidad para comprender, analizar y utilizar información y conceptos expresados de forma escrita.
En segundo lugar, las cuestiones sobre razonamiento crítico (Critical-Reasoning Questions) ponen a prueba la capacidad relacionada con la ponderación de argumentos y la evaluación de un plan de acción. Lo que se espera del candidato es que pueda reconocer la estructura básica de un argumento, extraer conclusiones, analizarlo y formular y evaluar un plan de acción. Por último, En las preguntas de corrección sintáctica (Sentence Correction Questions), será necesario determinar cuál de las cinco opciones propuestas expresa más correctamente una idea o relación. Para responder correctamente a las mismas, será necesario estar familiarizado con los usos y las reglas gramaticales del inglés estándar, además de ser capaz de corregir una frase errónea o poco efectiva.
Al igual que en la anterior sección, los resultados en este apartado se miden de cero a 60 puntos. Una puntuación por debajo del nueve no suele ser habitual, como tampoco las que se sitúan por encima de los 44 puntos.
Funcionamiento del Computer-Based Test
El GMAT, al igual que el TOEFL, se realiza sobre un soporte informático. Más concretamente, se trata de un examen ‘adaptativo’, en el cual, cada sección de respuesta múltiple comprende un amplio rango de preguntas posibles que van desde el nivel más sencillo hasta el más complicado. Todas las secciones dan comienzo planteando una cuestión de dificultad moderada y será nuestro grado de acierto al contestarla el que determinará el nivel de dificultad de la siguiente.
Si la respuesta es correcta, la pregunta correlativa será de dificultad mayor. Si por el contrario, equivocamos la respuesta, descenderá el nivel de la que venga a continuación. El proceso continúa desarrollándose de igual forma hasta completar la totalidad del apartado. Lo que este sistema implica es que cada test GMAT realizado es único y personal para cada participante y determina con un alto grado de precisión las habilidades que se pretenden medir.
Es importante medir bien el tiempo que se concede para cada sección, ya que la penalización en caso de no completarla es alta. La puntuación final vendrá determinada por el número de preguntas respondidas, la corrección o no de las mismas y el nivel de dificultad, así como otras características estadísticas de cada cuestión.
La totalidad del examen se realiza en inglés y los resultados del mismo se envían tanto al candidato como a las escuelas de negocio seleccionadas por éste (cinco como máximo, a elegir en pantalla una vez finalizado el test) en el plazo de dos semanas a partir de  su realización. Si al final de la prueba no se seleccionan los destinatarios o estos superan la cifra de cinco, es posible solicitar del GMAC un informe adicional de puntuación (Additional Score Report o ASR).
La puntuación no oficial puede asimismo imprimirse nada más terminar. El rango de puntuación del GMAT oscila entre los 200 y 800 puntos y como dato de referencia, dos tercios de los examinados obtienen una media situada entre los 400 y 600 puntos. Existe la posibilidad de cancelar la nota obtenida antes de que aparezca en pantalla, no obstante, si se opta por esta alternativa, conviene tener en cuenta que dicha cancelación será notificada a todas las escuelas de negocio seleccionadas y aparecerá en el futuro en todos los informes del candidato. En la página oficial del GMAC puede consultarse un ejemplo de informe de puntuación.

Por lo que refiere a la posibilidad de repetir el examen, el GMAT puede realizarse una vez cada 31 días, con un máximo de cinco veces por año. Si la puntuación obtenida alcanza los 800 puntos, queda prohibido volver a pasar la prueba durante al menos los cinco años siguientes a la fecha de la misma. Por otra parte, si el candidato realiza más exámenes de los permitidos, los informes de puntuación no se remitirán a las escuelas seleccionadas, e incluso es posible que no se le permita volver a presentarse en lo sucesivo.
Si se desea realizar el test más de cinco veces en un año, será necesario dirigirse por escrito al GMAC solicitando permiso y exponiendo las razones que lo  justifiquen. En cualquier caso, no está de más tener en cuenta que las escuelas de negocio seleccionadas recibirán todas las puntuaciones obtenidas en el GMAT en los últimos cinco años. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la primera no siempre es la definitiva y, de hecho, la mayoría de los candidatos que hacen el examen por segunda vez elevan su puntuación global en 30 puntos de media. En sucesivas repeticiones del examen, en cambio, el incremento de puntuación apreciado es mucho más reducido, aunque en estas pequeñas mejoras puede estar la diferencia entre alcanzar la escuela deseada o no.
Pocos españoles pero muy capaces
Durante el curso 2006/2007 un total de 805 españoles -599 hombres y 206 mujeres- se presentaron al GMAT para alcanzar una media de 578 puntos, todavía por debajo de las exigencias de las escuelas de mayor prestigio pero por encima de la media mundial y de algunos países con más tradición en el sector de la educación ejecutiva como Estados Unidos (529), Canadá (562). Francia (559), Holanda (526) o Alemania (549), entre otros.

Claro que aquí lo que de verdad importa es el nivel de competencia que uno demuestre a título individual, y lo que es más importante, que éste además se destaque sobre la media. A las escuelas nos remitimos, que son las que a fin de cuentas dan sentido a esta puja entre iguales. Se cuentan por millares los candidatos que llaman a sus puertas y no queda otra que poner un listón, tal sería, entre otras cosas, una puntuación muy elevada en el GMAT. Es el precio del prestigio. El que quiera entrar en alguna de las instituciones colocadas en el ‘TOP 15 ó 20’ de los principales rankings, más le vale acreditar una puntuación elevada, ya que la media se encuentra en torno a los 680 puntos, según datos que maneja The Economist. Y esta es una puntuación relativamente baja en comparación con los 720 puntos de media de Stanford Graduate School of Business, los 711 de Tuck Business School o los 707 de Chicago Graduate School of Management, por ejemplo. En líneas generales, las escuelas estadounidenses son más exigentes en cuanto al GMAT y por fortuna para quienes quieran cursar un MBA en Europa, los centros del Viejo Continente son más permisivos. Como muestra, en IMD la media es de 678 puntos, 652 en HEC o 688 en IESE.

Aún siendo un número de examinandos significativo, España no es un país que destaque por su elevada concurrencia al GMAT. Más bien al contrario, pues 805 se antoja una cifra escasa, especialmente si se compara con países como Alemania o Francia donde se presentaron durante el mismo curso 2006/2007, 2.420 y 2.071 personas, respectivamente, nada que ver en cualquier caso con Estado Unidos (117.321 examinandos), Canadá (6.400) o India (21.481). La clave de que sean tan pocos los españoles que se presentan está en nuestras más reputadas escuelas, que -al contrario que EEUU con sus compatriotas- no exige a los españoles realizar el GMAT. Además, teniendo en cuenta que nuestro país goza de oferta de postgrado extensa y de calidad, al tiempo que dispone de un nutrido número de escuelas de renombre a nivel europeo e internacional, son pocos los españoles que deciden marcharse al extranjero para completar su formación. Se trata, por otra parte, de un comportamiento relativamente extendido dentro del ámbito europeo, donde la relevancia de este test es menor.

Preparación del examen
El tiempo necesario para preparar el GMAT depende de cada individuo y varía de una persona a otra, pero se necesitarán al menos de tres a cuatro semanas de duro trabajo para alcanzar la base adecuada.

En cuanto a los medios para llevar a cabo esa preparación, consultar la sección de Study Suggestions en la página del GMAC puede ser un buen punto de partida. En ella se ofrecen algunos consejos de gran utilidad a la hora de afrontar el test así como algunos enlaces muy útiles, en los que se puede descargar el GMATPrep Preparation Sofware de forma gratuita, o la lista completa de temas del AWA, entre otras cosas. Este apartado ofrece también la opción de adquirir la nueva edición de ‘The Official Guide for GMAT Review’, ‘The Official Guide for GMAT Verbal Review’ o bien ‘The Official Guide for GMAT Quantitative Review’. Todas ellas contienen una compilación de las preguntas auténticas utilizadas en el GMAT, así como respuestas y explicaciones.

Otras secciones interesantes son Test-Taking Strategies que contiene algunas claves estratégicas para la realización del examen o Test Preparation for the GMAT. Una segunda opción sería la de apuntarse a un curso de preparación. En caso de decantarse por esta última, lo mejor es acudir a un preparador con amplia experiencia en GMAT o a escuelas especializadas como Kaplan o Veritas.

Para la preparación del examen de modo presencial, Kaplan lleva años impartiendo a través de ENFOREX –empresa española especializa en la enseñanza de idiomas- cursos específicos en sus tres sedes, Madrid, Valencia y Barcelona. Pero también existen otros ejemplos muy destacados que proponen programas con fundadas garantías de éxito. Tal es el caso Técnicas Lingüísticas Aplicadas, escuela radicada en Barcelona, que viene avalada por un ‘score’ medio de 670 puntos. Más allá, el apoyo de este centro referente se amplia hasta el asesoramiento sobre escuelas internacionales y MBAs, así como en el propio proceso de admisión. Los candidatos de Madrid, por su parte, tienen en American Language Academy un centro de primera referencia para superar satisfactoriamente éste examen.

Llegado el día de la prueba, conviene tener presentes algunos consejos como evitar una confianza excesiva en la propia habilidad para realizar cuestionarios, no hacer hincapié en los puntos fuertes descuidando los débiles o no tener expectativas poco realistas. Éstos son, en definitiva, algunos de los errores más frecuentes que impiden ir bien preparados. Resulta asimismo muy recomendable haber efectuado prácticas en las condiciones reales del examen (simulacros), para lo que se escuelas como Kaplan pueden ser más que útiles.

Por otro lado, es de vital importancia no olvidar el documento de identificación en el que aparezca la foto del candidato (D.N.I. o pasaporte) ya que sin él, o si no aparece la foto, no se le permitirá hacer el examen. También es necesario llevar el resguardo de la inscripción y conviene tener apuntados los códigos identificativos de las escuelas de negocio a las que se desea enviar los informes de puntuación. Por último, es bueno saber que existe la posibilidad de solicitar auriculares para aislarse del ruido. En un examen de esta importancia, el “click” de los ratones o el ruido de los teclados puede ser una fuente de nerviosismo añadido si nos hace perder la concentración.

Las diez claves para superar el GMAT
La calificación exigida vería enormemente dependiendo de la facultad o escuela que se trate. Así y todo, hay que tener presente que una puntuación por debajo de 650 puntos será insuficiente para entrar en la mayoría de programas. De hecho, para contar con posibilidades reales de acceso a una institución de prestigio va a ser necesario alcanzar la franja de los 680-700 puntos. ¿Cómo?

Desde luego, previo al desafío, hay que saber canalizar toda nuestra energía hacia el objetivo marcado. Esto sólo es posible a través de un plan de acción concreto que no tienen que se exactamente el mismo para todas las personas pero que sí tiene que contemplar una serie de pautas básicas. Son las siguientes:

1- Define los objetivos. Lo primero que debes hacer es tener clara la puntuación que deseas lograr y qué sacrificios puede suponer. Además, dependiendo de esta meta habrá que utilizar unas herramientas de estudio u otras. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que elevar la nota de 600 a 650 puntos es relativamente fácil, pero hacerlo de 700 a 750 puntos es entrar en una historia completamente diferente ya que supone un incremento exponencial de la dificultad. Al final, todo depende de si estás dispuesto a invertir cuatro semanas en mejorar 10 puntos la calificación.

2- Acude a las fuentes. El GMAT no es más que un examen y como para todas las pruebas existen una serie materiales clave. En este caso el primero de ellos son los libros. Empezando por la Guía oficial y pasando por otras como las de Kaplan o Manhattan GMAT, por ejemplo, es importante contar con textos de referencia, así como descargarse de la página web mba.com un archivo que incluye ejemplos prácticos de exámenes utilizados en anteriores ediciones. Aunque no es obligatorio y muchas personas logran altas puntuaciones sin necesidad de su ayuda, acudir a una academia de preparación puede ser una buena fórmula para centrarse en el estudio y recibir una dosis de motivación adicional.

3- Cuándo hacer el examen. Una vez familiarizado con el material de estudio llega el momento de plantearse cuándo tomar el GMAT. Se trata de una decisión importante que puede servir tanto para animar un impulso anímico o como una losa en tus aspiraciones, por lo que no es recomendable dejar pasar este trámite demasiado tiempo. De hecho, cuanto antes realices el test será mejor, ya que conforme avance la candidatura habrá que abordar otras cuestiones como las cartas de recomendaciones, financiación o los ensayos. Además, hay que tener en cuenta que la puntuación tras el primer ensayo suele aumentar una media de 30 puntos y que cuanto antes superes la primera prueba más tiempo habrá para ir corregir la nota y adecuarla a tus necesidades.

4- Convicción. No dejes que nadie ni nada mine tu moral.  El GMAT es sólo un examen y como tal la nota final está directamente relacionada con el tiempo y esfuerzo que dediques a su preparación. Con mayor o menor esfuerzo cualquier candidato puede alcanzar resultados muy por encima de los 760 puntos.

5- Estrategia de preparación. Existen diferentes métodos el estudio y hay que dar con la estrategia que mejor se adecue a tus cualidades. No existe una táctica perfecta y cada candidato debe encontrar la suya. Lo mejor en estos casos suele ser consultar los cuadros de prácticas que han utilizado o están utilizando otras personas que se presentarán la prueba. GMATClub, una comunidad de estudiantes que preparan el test,  o los foros de TestMagic son dos lugares muy útiles donde intercambiar información y conocer otros puntos de vista.

6- Domina las cuestiones fáciles. La puntuación final depende en gran parte de tu nivel mínimo, es decir, los problemas que eres capaz de resolver positivamente en cualquier momento sin ningún género de dudas. Por eso, conviene dedicar una mayor parte de la preparación a dominar realmente los problemas más sencillos, es decir, a poder solventarlos con un margen de error del 0% y de la forma más rápida posible. Una vez domines estas preguntas y habilidades se puede pasar al siguiente piso, ya que tendrás una buena parte del examen resuelta.

7- Debilidades vs. fortalezas. Una de las dudas que asaltan a todos los examinandos es si centrar sus esfuerzos en mejorar las destrezas que ya poseen o en sus debilidades. En teoría lo ideal es que afrontes ambas, pero esto no siempre es posible. Y puestos a elegir es preferible abordar tus puntos débiles. La razón es bien sencilla, el GMAT es un test adaptativo. Es decir, si la puntuación en una de las áreas de conocimiento es bajo esto afectará a las preguntas que se formulan en el resto de secciones, lo que te impedirá demostrar tu verdadero nivel en los ámbitos que realmente dominas. Así no hay más remedio que enfrentarte a tus temores.

8- La importancia de las primeras preguntas. Existen multitud de teorías al respecto, pero lo cierto es el CAT (Computer Adaptative Test) del GMAT utiliza las cinco primeras cuestiones del examen como baremo para medir la capacidad del examinando, de tal forma que la dificultad del resto de cuestiones se establece en función de este primer quinteto. Por eso conviene dedicarles algo más de atención.

9- La rapidez sí cuenta: termina a toda costa. Acertar en las respuestas es imprescindible para obtener una buena nota, pero también hacerlo rápido, ya que terminar el examen es igual de importante. No completar el test conlleva importantes penalizaciones en la puntuación final, por lo que además de aprender a responder correctamente hay que hacerlo lo más rápido posible. De hecho, llegado a un punto de tu preparación los mayores avances se producirán en este ámbito y no el de los aciertos.

10- Aprende a eliminar opciones. A diferencia de otros test, el GMAT no permite volver atrás para responder las preguntas dudosas. Hay que contestar ‘en línea’ y con la mayor celeridad posible. Por eso, aún y cuando no estés seguro de la solución hay que aprender a adivinar la respuesta correcta para no perder demasiado tiempo en estas cuestiones más complicadas. La mejor táctica es aprender a detectar las opciones engañosas y eliminarlas. Un buen consejo en este sentido es evitar las respuestas que puedan parecer sospechosas, pero existen muchos otros. Debes ser capaz de crear tu propio sistema de trabajo que te funcione en la mayoría de los casos si quieres terminar a tiempo el examen.

Estos diez útiles pasos servirán para que superar el GMAT con éxito no se convierta en un suplicio y sí en una tarea más llevadera, pero en cualquier caso la mejor fórmula para afrontar este examen no es otra que trabajo, trabajo y más trabajo, además de horas de dedicación. Todo un clásico en cualquier ámbito educativo.

Inscribirse en el GMAT
El camino hacia la realización del examen pasa necesariamente por una serie de pasos previos. El primero de ellos consiste en seleccionar la localidad donde se realizará el test. La mayor parte de los centros de examen se sitúan de forma permanente en ubicaciones fijas, aunque existen también instalaciones temporales. La mejor manera de seleccionar el centro de examen que más nos convenga es a través de la propia página web del GMAC o bien consultando el GMAT Information Bulletin for Testing in 2008.

Una vez seleccionado el centro de examen, el siguiente paso es concertar una cita para el examen, a través del teléfono, correo electrónico, correo postal o fax. Una forma fácil de comprobar la disponibilidad de plazas es consultar la sección dedicada al efecto (Check Seat Availability).

El precio del examen es el mismo para todos los países y asciende a 250 dólares. En algunas regiones, sin embargo, se añade un recargo adicional, cuyo listado se recomienda consultar. Es importante también tener en cuenta que en el caso de querer cambiar la fecha de examen, deberán abonarse 50$ más, siempre que se haga antes de los siete días previos al examen, ya que en caso contrario, el importe será el correspondiente a la inscripción total.

Si lo que se desea es cancelarla, se recibirá un abono de 80 dólares, siempre que se haga con una semana de antelación. En caso contrario, se perderá la cantidad total abonada por este concepto. Los pagos pueden realizarse con tarjeta de crédito o débito y únicamente en el caso de formularios enviados por escrito se admiten otros medios de pago (ver más).

El GRE busca su sitio

En la actualidad el GMAT sigue siendo el único examen que realmente utilizan todas las escuelas de negocio para evaluar a sus candidatos y aunque en los últimos años se han dado algunos intentos por romper esta hegemonía, hasta el momento han resultado estériles. El último jugador en entrar en este mercado es el Graduate Record Exam (GRE) elaborado por el Educational Testing Service (ETS), antiguo gestor del GMAT.

La intención de ETS es hacerse un hueco en el mercado estadounidense, donde el GMAT es más fuerte y requisito casi sine qua non. Para ello pretenden utiliza su experiencia en el sector, ya que el GRE no es precisamente un recién llegado y se utiliza actualmente para cursar estudios de postgrado en otras áreas del conocimiento. Desde la empresa que lo desarrolla aseguran que puede ser la herramienta que las escuelas estaban buscando para aumentar el número de solicitudes, cuyo crecimiento, aunque firme, no es el de años anteriores.

Entre las principales ventajas del GRE se encuentra su compatibilidad con las pruebas de acceso a otros cursos de postgrado. De esta forma, un alumno podría presentar su candidatura a varios masteres sin la necesidad de realizar diferentes cursos para cada uno de ellos (el origen del controvertido anuncio). Además, su precio es ostensiblemente inferior al de su competidor (140 dólares frente a los 250 que cuesta el GMAT) y cuenta con un mayor número de centros repartidos por todo el país. Por el momento muy pocas facultades han mostrado abiertamente su entusiasmo por el nuevo test. De hecho, de las más prestigiosas sólo Stanford Graduate School of Business y Sloan School of Management de MIT lo aceptan como prueba de acceso, eso sí, sin dejar de utilizar el GMAT. Mientras, otras como Chicago Graduate School of Management tan sólo lo contemplan como una opción cuanto el candidato no dispone de ningún centro cercano para realizar el GMAT.

Al igual que el GMAT, este test se divide en tres áreas de conocimiento que analizan el razonamiento verbal (Verbal Reasoning), el cuantitativo (Quantitative Reasoning) y la escritura analítica (Analytical Writing). La primera de las secciones mide la habilidad del candidato a la hora de analizar y evaluar materiales escritos, así como su capacidad de síntesis a través de la información recogida. La segunda parte se centra en la medición de la capacidad para entender conceptos básicos de aritmética, álgebra, geometría y análisis de datos. Por último, la tercera fase del test valora las aptitudes del examinando para articular ideas complejas de forma clara, acompañándolas de ideas y razones relevantes que soporten sus argumentos, todo ello en lengua inglesa estándar.

El examen se divide en cuatro partes, dos correspondientes a la escritura analítica donde primero se analiza un tema y después un argumento y su duración es de 45 y 30 minutos respectivamente. A esta sección le siguen la verbal, compuesta por 30 preguntas y un máximo de 30 minutos para contestarla, y la cuantitativa, formada por 28 preguntas con una duración máxima de 45 minutos. El examen también incluye una sección que no puntúa pero que mide las llamadas ‘soft skills’ o habilidades interpersonales del candidato, así como una parte final dedicada a investigación. En total, la duración del test oscila entre las tres y las cuatro horas.

ADEN: un test en español toma la alternativa
SHL Psicólogos Empresariales y Círculo de Formación, han unido fuerzas para lanzar este año la primera prueba de capacidad verbal y numérica en español dirigido específicamente a candidatos de MBA. El llamado Test ADEN (Test de Admisión de Escuelas de Negocios) es todavía un proyecto en ciernes (las primeras pruebas se empezaron a realizar en septiembre) que necesitará de un largo proceso de maduración, mejora y consolidación, si bien ya hay varias escuelas que han anunciado su intención de utilizarlo en sus procesos de selección. El Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), EOI y ADM Business School han sido las primeras en apostar por este examen. Es de esperar que pronto otras también lo hagan.

Se trata de una prueba similar al GMAT, aunque orientada a la cultura y las escuelas españolas. El ADEN consiste en una aplicación on-line que permite a las escuelas de negocios detectar y gestionar el potencial profesional de sus candidatos. Es una prueba de evaluación integral estandarizada y común a todas las escuelas, lo que permite realizar una medición objetiva y comparable del potencial de cada candidato.

Está estructurada en tres partes. La primera mide, en 70 minutos, la capacidad de razonamiento, tanto numérico como verbal –la potencia mental–. La segunda, en 30 minutos, mide el nivel de inglés del candidato y la tercera, entre 10 y 15 minutos, evalúa el estilo de personalidad laboral del examinando, en base a dieciséis competencias. Las dos primeras darán como resultado una puntuación con un sistema de centenas. Al terminar la prueba, se obtiene un informe narrativo y gráfico sobre las áreas de mejora y el posible desarrollo que precisa el futuro alumno.

Los resultados obtenidos servirán a las escuelas de negocio para optimizar los procesos de admisión de alumnos, de manera que su perfil y competencias profesionales se adapten al nivel de exigencia determinado por el centro. Además, dispondrá de datos suficientes para la posterior orientación profesional y desarrollo de los alumnos que accedan a cualquiera de sus másteres.

 
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